La publicación reciente del nuevo libro de Harry Potter nos recuerda al poder de la imaginación, captando la atención de los niños de nuestro propio país y alentándolos a leer. El libro más reciente de la serie de Harry Potter sobre un mago con espejuelos es un nutrido tomo de 672 páginas-hecho que no ha disuadido a los jóvenes lectores de devorarlas en todas partes del mundo. ¡Qué maravilla ver semejante entusiasmo respecto a la literatura!
Asimismo, tuvimos noticias alentadoras recientemente sobre el progreso de los niños en material de lectura. Según la apreciación a largo plazo en la Evaluación Nacional del Progreso Educativo o NAEP por sus siglas en inglés (National Assessment of Education Progress), conocida muy acertadamente por “Las Notas de las Escuelas del País” o America’s Report Card, los estudiantes de nueve años obtuvieron mejores puntajes en lectura y matemática que jamás se habían obtenido en la historia de 30 años de existencia del examen. El rendimiento de todos los estudiantes-los blancos, los afroamericanos y los hispanos-aumentó en forma espectacular. Otro aspecto de igual importancia es que la perniciosa brecha en el rendimiento que desde hace varias décadas separa a las minorías de los blancos, se disminuyó al tamaño más reducido en la historia entre nuestros alumnos más
Y más de la mitad de los avances sin precedente en lectura logrados a lo largo de este período de 32 años entre nuestros alumnos más jóvenes se registraron en los cinco últimos años. Los resultados rinden tributo a los estudiantes, los maestros, los padres, los directores y administradores de escuela, y los responsables de la formulación de políticas a nivel estatal y nacional en todas partes.
Otra conclusión interesante: Tanto los estudiantes de nueve años como los de 13 años leen más que lo que leían antes más de 20 páginas por día con lo cual, a mi criterio, cabe decir que eso tiene algo que ver con los adelantos en lectura en NAEP. Dicho en términos más sencillos: Cuando se esfuerza más, se obtiene mejores resultados.
Compare estos datos al estudio reciente de la National Endowment of the Arts que descubrió que los adultos jóvenes (entre 18 y 24 años) sufrieron el descenso más fuerte en lectura de literatura de todos los grupos sujetos al estudio a lo largo de 20 últimos años. Contar con libros como Harry Potter ayuda a los estudiantes a aficionarse a la lectura a temprana edad, lo cual es crucial.
¿Qué es lo que pudo haber sucedido últimamente en las escuelas como para haber causado un disparo tan positivo en los resultados? La respuesta consiste en muchos años de reforma educativa a nivel estatal y nacional, y más reciente y notablemente, en la forma de Que Ningún Niño Se Quede Atrás. Jamás en la historia los Estados Unidos-ni en la de ningún otro país con tanta diversidad cultural y económica-se ha pretendido dar a todos los ciudadanos una educación de calidad, y establecer un plazo para hacerlo. Los resultados de la NAEP demuestran la creencia fundamental en que está basada la Ley Que Ningún Niño Se Quede Atrás: que todos los niños pueden aprender.
Gracias al gran esfuerzo de los padres, los maestros, los directores de escuela, y los responsables de políticas a nivel estatal, local y nacional, es evidente que todos los niños son capaces de grandes mejoras cuando nuestras escuelas creen en ellos y les exigen cumplir con rigurosos criterios.
Pero aún nos queda mucho trabajo por hacer. Los resultados muestran que a medida que los niños avanzan por el sistema escolar, sus adelantos en el aprendizaje comienzan a frenarse durante los primeros años de la adolescencia y se estancan al entrar en la escuela secundaria superior. Los resultados para los estudiantes de 13 años son irregulares, con puntajes más altos en lectura y matemática entre todos los grupos étnicos desde la década de los setenta, pero sin ninguna reducción importante en la brecha en el rendimiento. Y las noticias para los estudiantes de 17 años son aún más sombrías. Los puntajes en lectura así como en matemática no han tenido gran movimiento a lo largo de las tres últimas décadas.
En general, el último informe nacional sobre el desempeño de las escuelas me ha infundido esperanzas, pero ya sé que se puede obtener mejores resultados. Vamos bien encaminados, pero el reto que enfrentamos consiste en seguir por el mismo rumbo y no desviarnos. Es evidente que Que Ningún Niño Se Quede Atrás está dando buen resultado centrándose en los niños en los primeros grados, pero hay que seguir siendo prudentes sobre cómo se ejecuta la ley en el terreno. Por consiguiente, el Departamento de Educación ha dado a conocer una serie de medidas para ayudar a las escuelas a mejorar la implementación de la ley en beneficio de todos los estudiantes. Hay que garantizar que esta ley es realmente viable para los educadores que están realizando la difícil labor y que esos niños se beneficien con el tiempo contando con una sólida base educativa.
Ahora toca plantearnos la siguiente pregunta: ¿De aquí, adónde vamos? Los resultados deben guiar las decisiones sobre las políticas. En vista de los resultados de los estudiantes de 17 años en la muestra, es evidente que debemos abordar seriamente la reforma en las escuelas secundarias a nivel nacional. La escuela secundaria en Estados Unidos debe cumplir mejor su función de graduar a todos sus estudiantes y prepararlos para el camino que les queda por delante-ya sea éste la fuerza laboral o la educación universitaria. Ya sabemos que a nuestros niños les gusta leer, como le dirá cualquier joven aficionado a Harry Potter. Y ya sabemos que los estudiantes pueden mejorar, como nos indican los resultados en el examen de NAEP. Ahora les corresponde a los adultos crear un mundo en el que los niños reciban la educación de calidad que tanto merecen.




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