Para los jóvenes, en particular los estudiantes de alto riesgo, es importante leer al menos un libro durante el verano con el fin de estimular la mente en preparación para el nuevo año escolar, enfatizan los expertos.
Los hallazgos de varias investigaciones coinciden en que los estudiantes, en general, pierden entre uno y tres meses de aprendizaje durante el receso veraniego.
Un reciente estudio de la Universidad de Misuri-Columbia encontró que el nivel familiar de ingresos tiene repercusión en la retención o pérdida de destrezas de lectura.
Según Harris Cooper, profesora de sicología y autora de dicho informe, jóvenes de clase media, los que tienen acceso a campamentos, viajes y acceso a libros, “aumentan sus destrezas de lectura”, mientras que aquellos de ingresos económicos bajos experimentan pérdidas.
Una manera de evitar las consecuencias de un verano “dedicado solamente al ocio y placer” es mantener libros en puntos estratégicos de la casa, según sugiere Cooper a través del portal cibernético de “Family Education”.
Otra opción, indicó, es contratar un tutor o inscribirlos en programas de matemáticas y lectura durante el verano.
Por otra parte, una especialista en alfabetización de la Universidad de Purdue, en Indiana, indicó que aunque el verano es una época en que
Este ejercicio, según la profesora Jill May, es beneficioso pues alienta al lector a “verdaderamente encontrar placer en leer”.
En entrevista con la revista universitaria de Purdue, May explicó que el éxito de la colección de Harry Potter es que alimenta la curiosidad del lector y le permite “escapar y descubrir un mundo nuevo”.
El fenómeno de Harry Potter, cuyo libro más reciente salió a la venta en junio, es que ha atraído a la lectura a un número impresionante de varones adolescentes, grupo que por naturaleza es apático a la lectura.
May aseveró que los maestros han visto “grandes diferencias” entre estudiantes que han leído durante el verano y aquellos que no, “pues la lectura ayuda a desarrollar una gama de destrezas”.
“A los lectores se les hace más fácil escribir, mientras los que no son asiduos lectores se reconocen por su redacción atropellada”, dijo May.
Mucho tiene que ver con la manera en que los libros sirven no sólo para entretener sino para enseñar la secuencia lógica de un cuento y cómo los personajes se entrelazan en una narración.
La lectura también enseña a los futuros escritores cómo desarrollar su “voz narrativa” ya que cada escritor establece su tono y “sólo se aprende a identificarlo, al leer la redacción de otros”.
Asimismo, la lectura tiene otro beneficio importante, pues “ayuda a desarrollar buen deletreo y gramática. ”
“Un ávido lector aprende a escribir correctamente y a ser coherente cuando se expone continuamente a la repetición de palabras, y a cómo se estructuran las oraciones”.
Según May, todos los padres pueden ayudar a sus hijos a desarrollar el interés de la lectura al implementar cambios sutiles en la rutina.
Por ejemplo, May aconseja apagar el televisor durante ciertas horas. También sugirió visitar frecuentemente la biblioteca, hacer viajes cortos o largos e involucrarse en programas de lectura durante el verano.
“Los niños, que son producto de su ambiente, tienen éxito cuando se les dan las herramientas para triunfar. La fórmula ganadora es combinar lo que aprenden de sus padres y lo que aprenden en la escuela”, puntualizó la educadora. EFE




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